Cuando la lectura se convierte en una aventura.
Cliente: Editorial Océano
Proyecto: Campaña de Fomento a la Literatura y la Creatividad Artística
Producto: Cómic publicitario · Mi Fantástica Aventura
Entender la necesidad
Editorial Océano buscaba acercar sus libros educativos a los niños de primaria de una manera diferente: despertando su imaginación y sus ganas de leer.
El reto era crear una campaña que no se sintiera como publicidad, sino como una aventura en la que los niños quisieran participar.
Así nació Mi Fantástica Aventura, un nombre pensado para que cada lector pudiera sentir que la aventura también era suya.
La historia comienza en el mundo cotidiano y, casi sin darnos cuenta, nos lleva a un mundo fantástico donde nuestros protagonistas tendrán que enfrentarse a situaciones difíciles, vencer al mal y devolver la alegría al mundo.
Encontrar la idea
¿Cómo hacemos que un niño no solamente lea una historia, sino que quiera entrar en ella?
Creamos personajes fantásticos capaces de viajar entre dos mundos: el cotidiano y el imaginario.
Cada personaje tenía una personalidad, una función dentro de la aventura y un papel en la historia. Pero dejamos también un espacio para que el lector pudiera hacerlos suyos.
Por eso, algunos personajes no tenían nombre, el niño podía imaginarlo, escribirlo y decidir cómo quería llamarlo. Así, la historia dejaba de ser únicamente la que nosotros habíamos creado.
¡Ahora podía convertirse en la historia del lector!
Hacerlo real
Una buena historia puede invitarte a leer, pero una gran historia puede invitarte a participar.
El proyecto comenzó con el desarrollo de la historia, los personajes y el universo fantástico en el que ocurriría la aventura.
Después trabajamos el guion técnico y el layout, definiendo la secuencia, las escenas y la manera en que cada página debía llevar al lector de un momento al siguiente.
Pero había algo más, diseñamos el cómic para que la lectura y las actividades formaran parte de la misma aventura.
En determinados momentos, el lector podía intervenir, resolver actividades, tomar decisiones y poner su propia imaginación en la historia.
Después llegaron los personajes, escenarios, ilustraciones, viñetas y armado final.
Cada página fue pensada para que leer, imaginar y participar fueran parte de la misma experiencia.
El resultado
El mejor personaje de una historia puede ser quien la está leyendo.
Mi Fantástica Aventura se convirtió en una herramienta de comunicación para acercar a los niños a la lectura y a la creatividad artística.
Pero también en una experiencia en la que podían imaginar, participar y dejar su propia huella.
La campaña no solamente hablaba de libros.
Hablaba de lo que puede suceder cuando un niño abre un libro y descubre que también puede ser parte de la historia.
Eso es lo que más disfrutamos de este proyecto: crear un mundo fantástico y dejar una puerta abierta para que cada niño pudiera entrar en él a su manera.
Porque cuando la imaginación tiene espacio para participar, la lectura deja de ser solamente lectura y se convierte en aventura.