Cuando el miedo también puede ser nuestro aliado.
Cliente: Editorial WisCo
Proyecto: Los Miedos Felices
Producto: Diseño editorial, ilustración, diseño de personajes y narrativa gráfica
Entender la necesidad
Hablar del miedo no es sencillo.
Durante mucho tiempo hemos aprendido a verlo como algo que debemos evitar, vencer o hacer desaparecer. Pero Los Miedos Felices partía de una idea diferente: ¿qué pasaría si el miedo no fuera nuestro enemigo, sino un compañero que puede ayudarnos a entender quiénes somos y hacia dónde queremos ir?
El proyecto comenzó con un libro teórico en el que, a través de distintos ensayos, se exploraba esta manera de entender el miedo y se planteaba una propuesta de terapia narrativa.
El reto para nosotros era enorme: ¿cómo convertir una idea compleja, profunda y cercana a la psicología en una experiencia gráfica que pudiera ser entendida, recordada y, sobre todo, sentida?
No queríamos simplemente diseñar un libro sobre el miedo.
Queríamos encontrar una manera de hacer visible aquello que normalmente solamente podemos sentir.
Encontrar la idea
La respuesta apareció en las historias.
Si el miedo podía convertirse en un personaje, entonces también podía convertirse en alguien con quien conversar, enfrentarnos, jugar y aprender.
Comenzamos desarrollando el diseño editorial del libro teórico y sus ilustraciones internas, buscando que la imagen acompañara las ideas sin competir con ellas.
Pero el proyecto comenzó a crecer.
La reflexión que estaba dirigida principalmente a adultos podía encontrar una nueva forma de llegar a los niños a través de personajes, aventuras y mundos fantásticos.
Así nació Ya no siento Miedo, un cuento en el que Atrómita descubre algo inesperado: ha perdido su miedo y, lejos de sentirse liberada, descubre que lo necesita para poder enfrentarse a sus aventuras.
Después llegó La Leyenda de los Miedos Felices, donde nuevos personajes y situaciones fantásticas permitieron continuar explorando la misma pregunta desde otro lugar:
¿Qué hacemos con nuestros miedos cuando la vida se pone difícil?
La ilustración y el diseño de personajes se convirtieron entonces en una herramienta narrativa.
No se trataba de hacer personajes bonitos.
Cada personaje tenía que ayudar a contar algo.
Cada escenario, expresión, color y situación debía contribuir a que el lector pudiera reconocerse en la historia y encontrar una manera diferente de mirar aquello que le provoca miedo.
Todo el desarrollo se realizó con el acompañamiento y supervisión de profesionales de la psicología, buscando que la narrativa mantuviera una intención útil tanto para niños como para adultos.
Hacerlo real
Una idea necesita encontrar el lenguaje adecuado para llegar a las personas.
En este proyecto trabajamos desde diferentes frentes: diseño editorial, ilustración, desarrollo de personajes y narrativa gráfica.
Primero construimos el lenguaje visual del proyecto.
Después llevamos ese lenguaje a las páginas del libro teórico, donde las ilustraciones ayudaron a acompañar y hacer más accesibles las reflexiones sobre el miedo.
Y finalmente ese universo tomó vida en los libros ilustrados.
Ya no siento Miedo permitió explorar el concepto a través de una aventura infantil, mientras que La Leyenda de los Miedos Felices amplió el universo con nuevos personajes y situaciones fantásticas.
El resultado fue un proyecto donde el diseño dejó de ser solamente una herramienta para presentar información y se convirtió en parte de la propia narrativa.
Las páginas comenzaron a contar.
Los personajes comenzaron a hablar.
Y el miedo dejó de ser una palabra abstracta para convertirse en algo que podíamos mirar, conocer y comprender.
El resultado
Los Miedos Felices terminó convirtiéndose en algo mucho más grande que un libro.
Se construyó un universo narrativo capaz de hablar sobre una emoción universal desde diferentes edades y diferentes formas de entenderla.
El proyecto comenzó con una reflexión para adultos y encontró después una nueva vida en historias ilustradas para niños.
El miedo pasó de ser un concepto teórico a convertirse en personajes, aventuras y situaciones con las que cualquier lector puede identificarse.
Y ahí está, para nosotros, el verdadero valor del proyecto: no intentamos hacer que el miedo desapareciera, intentamos darle una nueva historia.
Una historia donde el miedo puede advertirnos, acompañarnos, enseñarnos y, algunas veces, incluso ayudarnos a encontrar nuestro camino.
Porque quizá crecer no significa dejar de tener miedo, quizá significa aprender a caminar con él.